Personas con Experiencia Basada en la Realidad con Entrenamiento para apoyar a otroS: PEBRES (*)

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El fenómeno de los PEBRES se convierte en una potente estrategia para encontrarle sentido al sufrimiento al generar desde la compasión y el significado de SERVIR, una mayor conciencia social, fomentando redes de apoyo y de cuidado al poner al servicio de otros sus experiencias de vida, con el ánimo de ayudarlos en sus procesos de aceptación y restauración.

Una de las cosas más evidentes y lamentables en el duelo al revisar la literatura existente, desde artículos especializados, publicaciones académicas, congresos de tanatología y psicología, conferencias magistrales, películas y libros de autoayuda, es la diversidad de lenguajes y mensajes que existen y transmiten: en un momento dado se puede leer algo afirmativo y en el siguiente otro lo niega; unos aconsejan y otros niegan la misma cosa; algunos hablan de unas fases y otros de otras diferentes. Es, ciertamente, una Torre de Babel. Y esto no redunda en beneficio de nadie. Quien paga los platos rotos son los mismos deudos: en lugar de ayudarles les estamos confundiendo. Y para nosotros solo significa recelo y desconfianza por parte de aquellos que necesitan de nuestra ayuda, dificultando la consolidación de redes de cuidado efectivas.

Por otra parte, la experiencia adquirida en los cuidados al adulto mayor con o sin patologías, el cuidado del niño discapacitado, del paciente psiquiátrico crónico y de otras problemáticas complejas a la que nos vemos expuestos como seres humanos, suele perderse en la mayoría de los casos cuando el paciente fallece, y el cuidador o familiar a cargo, se queda con esa sensación de los “brazos caídos”, desorientada y sin saber qué hacer ahora con tanto tiempo libre.

¿A quién hacerle caso? ¿En cuál autor debo basarme para mi propio duelo y para ayudar a otros en su propio proceso? ¿Cuál es la corriente terapéutica más apropiada? ¿En quién se debe confiar para un acompañamiento apropiado? Siempre he defendido la postura ecléctica como la más apropiada de cara al duelo, pues se trata de un fenómeno tan complejo que no puede atarse a una sola aproximación; además, toda postura debe ajustarse a la comunidad que sirve: la evidencia debe ajustarse a la comunidad y no la comunidad a la evidencia. Lo que es adecuado en la cultura anglosajona puede no serlo en la latina, la hindú o la musulmana, y viceversa. El profesional siempre deberá basarse en el sentido común, y el deudo en su corazón: si lo que se le dice resuena con su corazón, será apropiado, si no, será mejor abandonarlo o dejarlo para otro momento.

En este contexto emerge un nuevo concepto que vengo manejando desde finales de los años noventa: la experiencia basada en la realidad, duelo basado en la propia vivencia de las personas y en el trabajo diario con ellas, experiencias extraídas de la fuente principal, el lenguaje de un corazón afligido. Es de ellos que viene el conocimiento principal, que modifica lo adquirido previamente en la academia (realmente en los libros pues hay muy poca academia en este sentido) hacia una comprensión más real de su situación, menos teórica y más vivencial.

Desde esta aproximación es que se formó lo que he dado en llamar PEBRES, Personas con Experiencia Basada en la Realidad con Entrenamiento: deudos que han tenido un satisfactorio proceso de recuperación (desde su óptica) y que, tras una formación ajustada a su realidad y comunidad, quedan en las mejores condiciones de servir como facilitadores de duelo. Es, en definitiva, la misma aproximación de Alcohólicos Anónimos (AA): la persona más indicada para ayudar a un alcohólico a salir de su adicción es precisamente otro alcohólico debidamente recuperado y que ha sido capacitado largos años en AA. Bien se sabe, que el solo hecho de experimentar diferentes pérdidas, no te faculta necesariamente para ser un buen facilitador.

Un servicio plenamente desarrollado de PEBRES ofrece atención al deudo y al cuidador primario basados en una experiencia real, vivencial, asertiva, de crecimiento y acompañada por una formación altamente especializada en el acompañamiento al duelo y al cuidador. Su accionar se fundamenta en la educación y en la asistencia integral de las personas afectadas por una pérdida o por la compleja tarea del cuidar. La supervisión y consulta de un profesional tanatólogo, de otros terapeutas y de los propios PEBRES, deberá ser constante para darle la confianza y seguridad necesaria a los miembros activos y en formación.

La atención prestada por personas que han sido o son cuidadores especializados, y por personas que han perdido seres queridos y se han recuperado constructiva y asertivamente, y que poseen, además, un legítimo deseo de acompañar/servir a otras personas que pasan por circunstancias semejantes y que, tras una formación continuada, se han capacitado como acompañantes de duelo o cuidadores primarios altamente especializados es inmensamente valorada. Su formación incluye aspectos teóricos del duelo, consejería de duelo, terapia de duelo, intervención en crisis, manejo de grupos de ayuda mutua y entrenamiento en cuidados básicos de salud según la patología.

La escucha activa, la normalización y la cultura de duelo, son las piedras angulares de este programa, acciones que serán tanto personales (al deudo que acude) como a familiares, y a nivel institucional (colegios, universidades, instituciones de salud, instituciones religiosas), organizacional (empresas), y gubernamental (instituciones del estado), fortaleciendo a su vez las redes de apoyo institucionales.

Todos los grupos de ayuda mutua en duelo o en otras problemáticas, que se construyen y ejecutan bajo la tutela de la Escuela de PEBRES se rigen bajo las mismas reglas, una de las cuales dice claramente: El grupo no quita el dolor, no puede resolver todos los problemas del deudo, no puede cuidarlo totalmente por la familia y no remplaza al profesional en salud mental, aunque se aprenden muchas cosas de “primera mano” de personas que han vivido lo mismo o algo muy parecido”.

Las tareas de un PEBRE a la hora de acompañar a un deudo y a otros cuidadores son simples:

  1. Ventilación: crear un espacio de expresión libre de juicios y críticas, un lugar seguro para la expresión de las emociones.
  2. Normalización: que confirme la sintomatología del paciente como parte de las respuestas esperables en situaciones como las que el paciente vive.
  3. Información: sobre la fenomenología del duelo y de la patología presente, de lo que puede presentarse más adelante y del qué hacer con ello.
  4. Prevención: de los factores de riesgo de complicaciones que pueden estar presentes en mi caso y que proponga los correctivos oportunos antes de que los problemas aparezcan.
  5. Educación: en estrategias de afrontamiento que han demostrado ser efectivas por aquellos que las han probado en sus propias vidas, es decir, experiencias basadas en la realidad.

(*) Dr. Jorge Montoya Carrasquilla, MD, MS, PhD

*       Asesor Comité Científico Trinidad Salud

  • Gerontólogo Psiquiatra
  • Experto en Duelo y Cuidados Paliativos
  • Director General Escuela Internacional de Tanatología, Jalisco, México
  • Doctor Honoris Causa, mención otorgada por el “Claustro Doctoral Honoris Causa” A.C. México
  • Director general del instituto John Bowlby
  • Creador de los grupos de apoyo ¨PEBRES¨

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