PEBRES® Recuperando una tradición de servicio.

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La experiencia de la pérdida de una persona amada es parte inevitable de la vida adulta. Aunque la probabilidad de tal desgracia aumenta cuando el individuo envejece o vive en zonas de mucha violencia, esta es una experiencia traumática y muy dolorosa: perder un ser querido es una de las tragedias más graves que pueden sucedernos, y es poco lo que sabemos de cómo actuar con nosotros mismos o con nuestros familiares, amigos o conocidos (1).

Las reacciones a la pérdida de un ser querido varían y dependen de varias circunstancias como la edad de los supervivientes, edad del fallecido, el nivel de apego establecido, la participación en el cuidado del familiar en caso de enfermedad, la duración de las dolencias, las características de la muerte, el nivel de comunicación entre los supervivientes, la aflicción anticipada, la compañía de otros y, especialmente, de la disponibilidad de recursos internos y externos.

La fase inicial tiene todas las características de un estado de shock emocional, y las personas suelen responder de una forma similar a como ellos han respondido en situaciones previas de estrés; es decir, existe una tendencia a repetir estrategias de afrontamiento que en otro momento fueron efectivas, aunque no hayan sido lo más adaptativas posibles.

Después del inicio de esta crisis, puede haber un período de anulación psíquica, concepto que fue primero usado para describir la dificultad que las personas tienen para asimilar información en tiempo de crisis. Así, si al shock emocional le sumamos la anulación psíquica y el bloqueo post-información que suele presentarse cuando nos enfrentamos a situaciones críticas (tanto como el 40% o más de la información recibida después de una crisis puede ser olvidada, tanto o más cuando más angustiante haya sido ésta), nos dará como resultado el hecho de una notable dependencia de la información que proviene de lo sensorial para poder continuar nuestra relación con el mundo real; así, mucho del reconocimiento de la realidad dependerá básicamente de la información no verbal (básicamente visual y auditiva). Este concepto es de enorme trascendencia para entender el porqué de las unidades de duelo especializadas y el porqué de una cuidada conducta durante los servicios funerarios (1).

La disponibilidad de apoyo inmediato, es decir, la atención de primer nivel constituye uno de los elementos más importantes que afectan la intensidad y duración de la fase inicial del duelo, cuya facilitación e identificación de los casos de alto riesgo de reacciones anormales demuestran ser efectivos para muchos supervivientes.

Tradicionalmente se ha enseñado que la aflicción es una reacción normal que cada uno debe asumir como mejor pueda, en la mayoría de estos sin ayuda especializada (sólo en caso de complicaciones) y que, como tal, no debe ser ni excesiva ni muy expresiva; es decir, que, a pesar de ser tremendamente dolorosa, al mismo tiempo debe ser discreta o sin expresiones emocionales.

Aunque el duelo es una experiencia traumática y dolorosa, fue sólo hasta finales de la década de los años cincuenta cuando a las personas que habían perdido seres queridos se les comenzó a prestar atención profesional organizada. El interés y la investigación en este tema a lo largo de los últimos años -inicialmente en Europa (la atención sistematizada a las personas en duelo -y desde el trabajo social- se inició en 1959 en Inglaterra) y Estados Unidos, y más tarde en América Latina- han constituido una gran volumen de experiencia que ha facilitado el diseño y desarrollo de programas de promoción, seguimiento, acompañamiento y facilitación del duelo, lo que a su vez ha permitido que hoy en día se hable en todos los círculos de la necesidad de prestarle mayor atención al duelo y que se incluya en los programas de salud.

En Colombia, a partir de la Ley 1280 del 5 de enero de 2009, el Sistema General de Seguridad Social en Salud incluye la obligación de prestar atención a quienes han tenido una pérdida y sus familias:

LEY 1280 DE 2009 (enero 5)
Por la cual se adiciona el numeral 10 del artículo 57 del Código Sustantivo del Trabajo y se establece la Licencia por Luto.
EL CONGRESO DE COLOMBIA
DECRETA:
ARTÍCULO 1o. Adicionar un numeral al artículo 57 del Código Sustantivo del Trabajo, en los siguientes términos:

  1. Conceder al trabajador en caso de fallecimiento de su cónyuge, compañero o compañera permanente o de un familiar hasta el grado segundo de consanguinidad, primero de afinidad y primero civil, una licencia remunerada por luto de cinco (5) días hábiles, cualquiera sea su modalidad de contratación o de vinculación laboral. La grave calamidad doméstica no incluye la Licencia por Luto que trata este numeral.
    Este hecho deberá demostrarse mediante documento expedido por la autoridad competente, dentro de los treinta (30) días siguientes a su ocurrencia.
    PARÁGRAFO. Las EPS (Empresas Promotoras de Salud) tendrán la obligación de prestar la asesoría psicológica a la familia.
    ARTÍCULO 2o. La presente ley rige a partir del momento de su publicación.

Diario Oficial No. 47.223 de 5 de enero de 2009
CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Una de las cosas más evidentes y lamentables en el duelo al revisar la literatura existente, desde artículos especializados, publicaciones académicas, conferencias magistrales, películas y libros de autoayuda es la diversidad de lenguajes y mensajes que existen y transmiten: en un momento dado se puede leer algo afirmativo y en el siguiente otro lo niega; unos aconsejan y otros niegan la misma cosa; algunos hablan de unas fases y otros de otras diferentes. Es, ciertamente, una Torre de Babel. Y esto no redunda en beneficio de nadie. Quien paga los platos rotos son los mismos deudos: en lugar de ayudarles les estamos confundiendo. Y para nosotros solo significa recelo y desconfianza por parte de aquellos que necesitan de nuestra ayuda.

¿A quién hacerle caso? ¿En cuál autor debo basarme para mi propio duelo y para ayudar a otros en su propio proceso? ¿Cuál es la corriente terapéutica más apropiada? ¿En quién se debe confiar para un acompañamiento apropiado? Siempre se ha defendido la postura ecléctica como la más apropiada de cara al duelo pues se trata de un fenómeno tan complejo que no puede atarse a una sola aproximación; además, toda postura debe ajustarse a la comunidad que sirve: la evidencia debe ajustarse a la comunidad y no la comunidad a la evidencia. Lo que es adecuado en la cultura anglosajona puede no serlo en la latina, la hindú o la musulmana, y viceversa. El profesional siempre deberá basarse en el sentido común, y el deudo en su corazón: si lo que se le dice resuena con su corazón, será apropiado, si no, será mejor abandonarlo o dejarlo para otro momento.

En este contexto emerge un nuevo concepto que vengo manejando hace unos cuantos años, propiamente desde el año 2000: la experiencia basada en la realidad, duelo basado en el trabajo diario con las personas afligidas de la comunidad a la que atiendo, experiencias extraídas de la fuente principal, el lenguaje del corazón. Es de ellos que viene el conocimiento principal, que modifica lo adquirido previamente hacia una comprensión más real de su situación, menos teórica y más vivencial.

Desde esta aproximación es que venimos formando lo que he dado en llamar PEBRES®, Personas con Experiencia Basada en la Realidad con Entrenamiento: individuos que han vivido experiencias muy traumáticas y que han tenido un satisfactorio proceso de recuperación (desde su óptica) y que, tras un curso de capacitación ajustado a su realidad y comunidad, quedan en las mejores condiciones de servir como voluntarios facilitadores de los procesos de recuperación otras personas que pasan por condiciones semejantes. Es, en definitiva, la misma aproximación de Alcohólicos Anónimos (AA): la persona más indicada para ayudar a un alcohólico a salir de su adicción es precisamente otro alcohólico debidamente recuperado y que ha sido capacitado largos años en AA.

Te invitamos a hacer parte de la comunidad Pebres®, donde brindamos una formación que enriquece los distintos procesos de vida y permite a su vez, desde el modelo de voluntariado apoyar a otros que están transitando también la difícil senda del dolor. ¡Creemos juntos una mayor cultura de duelo y de cuidado! https://trinidadsalud.com/formacion-pebres/.

Dr Jorge Montoya Carrasquilla MD MS PhD
Creador de Pebres®
Asesor Científico Trinidad®

Bibliografía

  1. Montoya Carrasquilla, J.: Pérdida, aflicción y luto. Manual para la recuperación. Editorial Trillas, México, 2012
  2. Montoya Carrasquilla, J.: Guía del Duelo. Instituto John Bowlby, Consultores. 2015
  3. Mostofsky E, Maclure M, Sherwood JB, et al.: Risk of acute myocardial infarction after the death of a significant person on one’s life. The determinants of myocardial infarction onset study. Circulation 2012; DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA. 111.061770. http://circ.ahajournals.org/
  4. http://circ.ahajournals.org/content/124/18/e460.full

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