Compasión

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La práctica de la transformación interior es el arte de convertir las flechas en flores

Thich Nhat Hanh

La compasión a lo largo del tiempo ha sido uno de los pilares para el desarrollo de relaciones significativas de cuidado y crecimiento y ha permitido construir comunidades resilientes, colaborativas y humanas. Sin embargo, a través de los años se ha popularizado con tanta fuerza el término, que ha perdido su verdadera esencia y se ha convertido en una palabra del lenguaje popular que incluso se usa para describir estados de lástima y minusvalía, las cuales son imágenes deformadas de lo que realmente significa esta valiosa práctica.

Hablar de compasión implica por un lado, contemplarla como una práctica continua que requiere de nuestra atención y entrenamiento y, por otro lado, como un valor a desarrollar que orienta nuestras acciones cotidianas; citando al monje Budista Zen Thich Nhat Hanh: “Debemos examinar cómo consumimos, trabajamos, y tratamos a la gente para ver si nuestra vida diaria expresa el espíritu de la paz y de la reconciliación o si hacemos todo lo contrario”, pues la práctica compasiva y de “introspección profunda hará que la paz y la esperanza sea posible en nuestras vidas”.

Habitualmente lo que observamos en nuestra vida no son las situaciones en sí mismas sino, nuestras interpretaciones sobre aquello que nos pasa, y es, en estas maneras de pensar sobre los acontecimientos donde aparecen narrativas y discursos que pueden ser poco empáticos, enjuiciadores, autoexigentes e incluso con tintes de maltrato, hacia nosotros mismos o hacia los demás, que aumentan los riesgos de vivir en dinámicas de sufrimiento y mal-estar continuos, haciendo nuestra existencia mas pesada e infeliz.

El entrenamiento en la mirada compasiva nos permite establecer una forma diferente de contemplar nuestros pensamientos, investigar cómo miramos las cosas y en general cómo nos observamos a nosotros mismos, con el objetivo de aumentar la percepción positiva de sentido frente a la vida, desarrollar procesos de flexibilidad cognitiva que son precursores de una buena salud mental y emocional, y ampliar nuestras capacidades para afrontar situaciones difíciles al poder reconocer en nosotros lo que necesitamos atender, trabajando en pro de ello desde el autocuidado responsable y el amor propio, aprendiendo a ponerle al mal tiempo, buen corazón.  

Para poder ser compasivos en el trato y la relación con otros, debemos empezar por abrirnos al trabajo en la compasión propia, desarrollando estilos de comportamiento y actitudes mentales que nos capaciten para ser más benévolos con nosotros mismos, ayudarnos a un trato con mayor delicadeza, sin perder de vista que el proceso de convertirnos en lo que queremos llegar a ser, empieza con la aceptación de quien somos ahora (Bhante Henepola Gunaratana).

que es la compasion

¿Que es la compasión?

La compasión es una emoción y una actitud humana fundamental que se caracteriza por mostrar sensibilidad y comprensión hacia el sufrimiento y las dificultades de los demás. Es la capacidad de sentir empatía hacia el dolor ajeno y de actuar de manera solidaria para aliviarlo o ayudar en la medida de lo posible.

Cuando alguien siente compasión, se conecta con la experiencia emocional de otra persona, reconociendo su sufrimiento y mostrando simpatía y preocupación genuina por su bienestar. La compasión implica ponerse en los zapatos del otro y tratar de entender su perspectiva y situación, lo que a su vez puede generar un deseo de ofrecer apoyo y ayuda de manera desinteresada.

Es importante destacar que la compasión no se limita a sentir lástima o pena por alguien, sino que va más allá, involucrando una respuesta activa y positiva hacia el sufrimiento de los demás. Puede manifestarse en pequeños actos de amabilidad, palabras de aliento, gestos solidarios o acciones significativas para mejorar la situación de alguien.

La forma en que nos hablamos y nos decimos las cosas a nosotros mismos, también influye de manera significativa en el aumento de nuestro sufrimiento y el cómo nos tratamos cuando cometemos errores o desaciertos en nuestras actividades, por lo cual es necesario trabajar en el desarrollo de nuevas narrativas que incluyan palabras más cariñosas, más empáticas y mas propositivas tales como: “esto solo fue un error y puedes corregirlo”, “hoy has tenido un mal día pero no todos son ni han sido así”, “date tiempo para asumir esta experiencia difícil, vamos paso a paso”, “no eres un bruto, simplemente no estuviste atento a las instrucciones y fallaste en esta actividad y puedes mejorar para la próxima”, entre otras.   

Recordemos que en la medida en que trabajemos en pro de nuestro proceso de relación intrapersonal, podremos mirar a otros con los lentes de la escucha activa, la presencia plena, y con la apertura para aceptar y acoger sus historias y sus procesos de vida, sin juicios y con la actitud de empatía y de cercanía que merecen, construyendo así relaciones que exalten y promuevan la dignidad humana,  pues al final “la compasión es mirar más allá de tu propio sufrimiento para ver el dolor de los demás”. (Yasmin Mogahed).

Santiago Arjona Pachón

Director Estratégico TRINIDAD

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